Se necesitan al menos US$ 3.000 millones de exportaciones adicionales por año. Pero nuestra economía enfrenta una crisis de competitividad.

Por Hernán Murúa

“La Argentina va a tener un volumen de exportaciones menor que el de hace diez años. Pero para crecer al 3% se necesitan 3.000 millones de dólares de exportaciones adicionales por año”, sostuvo Daniel Heymann, director del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires. Lo hizo en la apertura del VII Congreso Internacional de Ciencias Económicas, que la Universidad de Belgrano organizó el 19 y 20 de abril.

“Para crecer, hay que mover la exportación, pero con el tipo de cambio bajo es más difícil. Y si se quiere elevar el tipo de cambio, pega sobre la inflación, sobre el salario real y sobre la tasa de actividad. Cómo conciliar la inflación, la situación fiscal, la tasa de actividad y el salario es un desafío de política económica y debe analizarse en conjunto”, advirtió el experto.

Con una visión de mediano plazo, el economista también afirmó que se requieren tres condiciones para que la Argentina salga del estancamiento: “Primero, hay que financiar el crecimiento con un volumen de exportaciones que pueda pagar las importaciones. Segundo, incorporar el cambio tecnológico para aumentar la productividad. Y tercero, generar empleo de baja calificación, que funcione como cemento social”. Al respecto, concluyó que el dinamismo de la economía primaria es condición necesaria pero no suficiente: “Incluso con el campo y con los servicios sofisticados no alcanza. Se necesita también alguna industria defensiva, intensiva en mano de obra, en especial en el Conurbano bonaerense”.

El director del Instituto de Estrategia Internacional (IEI) de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), Alonso Ferrando consideró, a su turno, que, si bien “persiste la debilidad del comercio global, por el bajo dinamismo de la demanda, la caída en los precios de las commodities, un menor ritmo de liberalización comercial y un freno en la expansión de las cadenas globales de valor”, el principal problema de la Argentina no pasa por el contexto internacional.

Por el contrario, el experto subrayó que “el posicionamiento del país depende más de las reformas internas”. Al respecto, destacó que debe “atenderse el bajo grado de competitividad de la economía, tal como lo demuestra la caída en la participación de las exportaciones locales en el total mundial”.

En otro de los paneles del congreso, Alejandro Ramos Martínez, especialista del Instituto para la Integración de América latina y el Caribe (INTAL) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), manifestó que “la apreciación del dólar contribuyó a una ‘nueva normalidad’, identificada por un acompañamiento en las tendencias de las tasas de crecimiento del comercio mundial y de las exportaciones de América latina, medidas ambas a valores constantes”. No obstante, fue cauto al pronosticar un horizonte a largo plazo, “dada la relativa debilidad de la demanda real”.