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¿Por qué no se detiene la caída del consumo?

Las ventas minoristas siguen retrocediendo al inicio de 2017. La destrucción de 70.000 puestos de trabajo y la baja del salario real del 7% son las principales causas.

Por Hernán Murúa

Las cantidades vendidas por los comercios minoristas cayeron 2,5 por ciento en enero, en un mes irregular que fue de menor a mayor, de acuerdo con la información relevada por CAME. Se hicieron sentir tanto la menor disponibilidad de efectivo como la cantidad de familias que viajaron a vacacionar o a comprar a países vecinos como Chile, Paraguay, Uruguay y Brasil, aprovechando los precios más convenientes.

De los 21 rubros de la canasta minorista relevados, 20 de ellos cayeron y sólo 1, el de farmacias, finalizó con un alza anual muy leve de 0,3 por ciento. De todos modos, las tasas de descenso fueron mucho menores a las que se registraron a lo largo de 2016. De hecho, los principales retrocesos se dieron en las categorías de joyerías y relojerías (-5,8 por ciento), bijouterie (-5,6 por ciento), marroquinería (-4,3 por ciento) y bazar y regalos (-3,9 por ciento).

Los “Precios Transparentes” impulsaron las ventas de electrodomésticos. Pero igualmente la demanda cayó 3,8%.

Las expectativas por los Precios Transparentes y la incertidumbre sobre cómo evolucionarían los importes y las cuotas con esa medida impulsó las ventas de bienes durables, como electrodomésticos en los últimos días del mes, de acuerdo con CAME. Pero igualmente la demanda fue menor a la del 2016: -3,8 por ciento.

“No es un mal resultado si se observa que era uno de los rubros que más derrumbe tuvo en los últimos doce meses”, según la cámara empresarial. Al respecto, la demanda se sostuvo con los equipos de aire acondicionado y ventiladores, algo de heladeras y especialmente electrónicos pequeños y artículos de computación. Sobre el fin de enero, en tanto, hubo anticipo de pedidos de productos de mayor valor frente a la posibilidad de que la medida de Precios Transparentes encarezca o anule las cuotas sin interés.

En general, los negocios lanzaron ofertas, descuentos y liquidaciones para atraer ventas, lo que CAME califica como buenas estrategias en algunos locales comerciales que, por momentos, captaron público. Pero no todos tuvieron resto financiero para sostener el ritmo de las rebajas.

En particular, la evolución de las ventas fue muy heterogénea entre provincias e incluso entre ciudades de una misma jurisdicción. Las más golpeadas fueron las fronterizas con Chile y Paraguay, donde el consumo en rubros como neumáticos, electrónicos, calzados o indumentaria se vio muy resentido. Lo sintieron ciudades de Misiones, Corrientes, Mendoza y Formosa, principalmente. En las ciudades turísticas, las ventas fueron mejores durante la segunda quincena, aunque igual se consumió menos que el año pasado.

Las razones
La remuneración bruta promedio de los trabajadores registrados del sector privado fue de 20.658 pesos en noviembre de 2016, es decir un 35 por ciento superior a los 15.304 pesos que recibían un año antes, según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).

Sin embargo, el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires para igual período registró un incremento de 45 por ciento. En consecuencia, el salario real del sector privado cayó 7 por ciento el año pasado, según indica el último informe del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano.

“El mayor retroceso se produjo entre noviembre de 2015 y mayo de 2016, cuando la inflación acumulada fue de 30 por ciento, frente a un incremento salarial de sólo 18 por ciento, lo cual implicó un deterioro en términos reales del 9 por ciento”, observa Víctor Beker, director del CENE de la UB.

“Las menores tasas de inflación del segundo semestre permitieron una recuperación parcial. Sin embargo, junto a la caída del empleo formal, explica la contracción registrada en el consumo”, añade.

En efecto, el volumen de trabajadores registrados ocupados en el sector privado alcanzaba en noviembre último a 6.197.131, un total de 69.629 menos que los 6.266.760 de igual mes del año anterior, en base a datos del Sistema Integrado Previsional Argentino. La destrucción neta del período fue de 114.153 puestos de trabajo y la creación neta, de 44.524.

Unos 33.000 empleos se perdieron en el sector de la construcción, si bien el deterioro en ese segmento comenzó a revertirse a partir de agosto pasado. Pero si se suma la actividad inmobiliaria, la caída alcanzó a 60.000 puestos de trabajo.

En la industria manufacturera en su conjunto, la pérdida acumulada de puestos de trabajo llegó a un total de 48.480. Este sector no dejó de destruir empleo hasta el fin del año pasado, a razón de unos 4.000 puestos de trabajo perdidos por mes.

Por el contrario, los sectores que expandieron la ocupación fueron el comercio, el agro y los servicios sociales y de salud, con 11.000, 9.200 y 9.400 puestos de trabajo adicionales, respectivamente.

“Las caídas en la industria manufacturera y la construcción se correlacionan con la evolución de ambas actividades. La primera registró un retroceso de 4,6 por ciento en 2016, mientras que la segunda cayó un 12,7 por ciento en comparación con 2015”, observa Víctor Beker.

2017-03-20T18:23:12+00:00